jueves, 8 de diciembre de 2011

El filme es de 1995 es protagonizado por Brad Pitt (David Mills) y Morgan Freeman (detective Somerset).
En la peli el detective Somerset (¿alguien sabe cómo se abrevia detective?) está a punto de jubilarse y llega su reemplazo a la cuidad un joven detective David Mills junto con su esposa.
Justo en el momento en el que llega empieza a ver una serie de asesinatos con un estilo religioso bastante peculiar.

El primer asesinato, parece solo un accidente de alguien súper gordo con una vida miserable, es encontrado muerto con estallamiento de estomago, todo parece un accidente, pero el detective Somerset está convencido de que no es así, buscando un poco más, encuentra detrás del refrigerador escrito GULA con grasa.

Y así se van desarrollando 6 asesinatos más, cada uno con el nombre de un pecado, todos cometidos por el mismo hombre John Doe.
La policía está detrás de él, pero es tan impecable con su trabajo que ni siquiera cuando consiguen entrar a su departamento, encuentran la más mínima huella digital o cualquier cosa que les diga cual será el siguiente movimiento.

El último pecado IRA le da un revuelo total a la película, logrando un final totalmente diferente al que uno se imaginaba.

Es por eso que esta película merece su atención.


La verdad es que nunca se me ocurrió ver los pecados de la forma en la que lo hace el personaje de Kevin Spacey, lo hizo de una manera más retorcida que la esperada por mi mentecita, pero de igual manera nos muestra como está el mundo, como ya nada importa, porque cada uno de nosotros, somos la personificación de alguno de los pecados.


*@L!3nc!t@* Fuera!!!

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